miércoles, 5 de agosto de 2015

Métodos Anticonceptivos



Cuando las mujeres y los hombres entramos a la etapa de la pubertad comenzamos a mirar y a sentir atracción hacia el sexo opuesto, y es normal, debido a que una parte importante de la vida es la reproducción. En esta etapa de la vida, nuestro cuerpo está listo para este proceso importante más no muestra mente, porque aún nos falta muchas cosas por aprender y muchas capacidades por desarrollar, y es que todo tiene un tiempo, y el de ahora y los próximos años es de desarrollarnos en lo personal, en lo académico, y en lo laboral, mas no en lo maternal o paternal (arriba).

Cuando las mujeres y hombres deciden tener relaciones sexuales entrada la pubertad y adolescencia deben tener siempre presente que deben usar algún método anticonceptivo para prevenir un embarazo no deseado.

Los métodos anticonceptivos se clasifican a grandes rasgos en: químicos, de barrera, naturales, hormonales, mecánicos y permanentes; sin embargo, ninguno de ellos es cien por ciento efectivo, excepto uno que es natural y se llama abstinencia. Algunos nos protegen de tener un embarazo no deseado y de adquirir una enfermedad venérea, y otro solo nos protegen de no tener un embarazo. Como podrás ver no solo es importante evitar un embarazo, sino algo igual o más importante es protegerse de las enfermedades venéreas.  


¿SI SOY UN MUJER ADOLESCENTE DE ENTRE 15 Y 20 AÑOS, QUE METODO ANTICONCEPTIVO ES EL MEJOR PARA MI? El sistema reproductivo de las mujeres está en proceso de maduración en la adolescencia, es muy importante dejar que este proceso continúe su marcha sin ingresar sustancias ajenas al cuerpo, debido a que puede ocurrir algún tipo de desajuste antes llegar a la vida adulta. Si ocurre un desajuste debido a la ingesta continua de algún anticonceptivo hormonal, las mujeres en la etapa adulta podrán tener alguna falla reproductiva.  Por ello, si has decidido iniciar tu vida sexual en la adolescencia no hay mejor anticonceptivo que el CONDON, ya que además este te protege de adquirir una enfermedad de transmisión sexual.